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El sitio de Cuautla y la construcción de un mito fundacional

De parte militar realista a relato patriótico en la memoria nacional.

Una lectura del sitio de Cuautla como episodio militar, fuente propagandística y materia prima de la imaginación histórica mexicana.

La construcción del mito fundacional del sitio de Cuautla

El siguiente trabajo tiene como finalidad partir de el informe de guerra de la toma de la ciudad de Cuautla por parte de las fuentes realistas en 1812 para a partir de los escritos de tres autores del siglo XIX demostrar como ha sido la manipulación del hecho histórico para producir un mito fundacional como suceso importante para la nación de México y Morelos como uno de sus padres fundadores. La investigación desarrollara el contenido del informe de guerra, comparara con lo que han hecho diversos autores del siglo de fundación mítica mexicano y usaré autores contemporáneos para proporcionar una perspectiva menos romántica y más actualizada.

El texto en cuestión fue emitido en Guadalajara el 15 de junio de 1812 y firmado por José de la Cruz, fue publicado por orden de Calleja. Se trata de un parte de guerra dirigido al virrey Francisco Javier Venegas detallando la toma de Cuautla de Amilpas. El horizonte de enunciación indica que el documento fue producido durante la Guerra de Independencia de México específicamente por las autoridades españolas y el documento tiene el propósito de informar sobre la victoria realista por la toma de la plaza y desmoralizar al movimiento insurgente demostrando la efectividad y superioridad del ejército español en batalla por medio de la propaganda realista. El texto es muy importante porque de un lado nos relata la guerra vivida desde Calleja, pero también funciona como arma propagandística para fortalecer el control español y debilitar el ánimo de los insurgentes. El 4 de mayo de 1812 Félix María Calleja envió un informe detallado al virrey Francisco Xavier Venegas describiendo la captura de Cuautla de Amilpas. Esta comunicación fue destacada en una gaceta extraordinaria del gobierno de México publicada el 8 de mayo de 1812 y fue celebrada como una importante victoria contra los insurgentes.

En el informe Calleja relató cómo tras una serie de intensos combates y un severo bloqueo las fuerzas insurgentes lideradas por José María Morelos se vieron reducidas a condiciones extremas de hambruna y enfermedad de tal magnitud que se vieron obligados a consumir insectos y cueros. La situación se tornó insostenible para los insurgentes que habían perdido más de tres mil hombres debido a enfermedades y enfrentamientos y ante la desesperación y la falta de apoyo externo, Morelos decidió retirarse la noche anterior del informe y rechazando dos ejemplares del real indulto ofrecido por los realistas. La retirada de Morelos se llevó a cabo en la madrugada con una formación que buscaba proteger a sus fuerzas y dificultar la persecución porque la columna principal estaba compuesta por más de mil fusileros seguidos por un cuerpo de 250 caballos, varios miles de honderos y lanceros, y una turba diversa que actuaba como distracción y sacrificio para asegurar la seguridad de los líderes. Calleja anticipando los movimientos de los insurgentes ordenó al batallón de Asturias que se apoderara de la hacienda de Buenavista y al batallón de Guanajuato que atacara la retaguardia enemiga y asegurara la artillería.

La acción del ejercito realista fue rápida y efectiva: el batallón de Guanajuato bajo el mando de Saturnino Samaniego logró entrar en Cuautla, batir la retaguardia insurgente y capturar la artillería. Simultáneamente, la caballería realista persiguió a los insurgentes, atacando con una energía y determinación que resultaron en la dispersión y la muerte de muchos rebeldes. A pesar de la feroz resistencia de los insurgentes encontrada en ciertos puntos estr atégicos del campo de batalla, las fuerzas realistas lograron flanquear y desbordar las posiciones enemigas causándoles bajas significativas. La persecución continuó por cerca de siete leguas (casi 34 kilómetros), con los insurgentes liderados por Morelos intentando evadir a los realistas; algunos lograron escapar gracias a la ayuda de caballos frescos en Ocuitue, la mayoría fueron capturados o muertos. Calleja reportó una dispersión completa de las fuerzas insurgentes, con una pérdida total de más de cuatro mil hombres y setecientos prisioneros, mientras que las bajas realistas fueron mínimas, entre quince y veinte hombres. Calleja destacó que la acción no solo fue importante por su resultado inmediato, sino también por su impacto psicológico y estratégico: los pueblos, atemorizados y desmoralizados, se distanciaron de Morelos y su causa.

La victoria realista en Cuautla consolidó el control español en la región y debilitó significativamente el movimiento insurgente. Calleja finalizó su informe con un llamado a la unidad y a la obediencia a las autoridades españolas, enfatizando las consecuencias negativas de la rebelión y expresando la esperanza de restaurar el orden y la tranquilidad en Nueva España. José de la Cruz, en Guadalajara el 15 de junio de 1812, también añadió una reflexión sobre la importancia de la obediencia a las obligaciones religiosas y civiles, y advirtió sobre los desastrosos fines de aquellos que se separan de estas obligaciones, señalando la sangrienta catástrofe de Cuautla como un ejemplo de las consecuencias de seguir pasiones exaltadas y alejadas del camino correcto. Además, hizo un llamado a los buenos ciudadanos a seguir cooperando en la justa causa defendida por el gobierno español, confiando en que sus esfuerzos serían recompensados con la restauración del orden y la tranquilidad.

El informe de guerra está ahí plasmado para la posteridad, pero más interesante aún resulta lo que se ha dicho alrededor de la batalla. Distintos autores del siglo XIX trataron el tema de diversas maneras, cada uno con distintas intenciones y lo han narrado de diferentes formas. Muchos coinciden en que el sitio de Cuautla es uno de los episodios más destacados de la historia nacional de México y muchos elevaron a Morelos a la figura de genio militar.

Es decir, el sitio de Cuautla se presta muy fácilmente para ser usado como mito fundacional. Un mito se entiende como un relato fundador transmitido de generación en generación, en el que los personajes son seres extraordinarios o sobrehumanos que realizan acciones portentosas. Estos relatos se sitúan en un tiempo primordial para la sociedad que los considera su "historia" viva, recordada y celebrada culturalmente a través de ritos. Los elementos históricos en los mitos están subordinados a su objetivo principal: configurar la identidad original de un pueblo, sus ideales, frustraciones, esperanzas y desengaños. Los mitos funcionan como credos que fortalecen las raíces de una comunidad. En este sentido resalto el libro publicado en 1900 de la Biblioteca del niño mexicano titulado: El héroe de Cuautla. José María Morelos Y Pavón. Este texto fue escrito por Heriberto Frías quien fue un (no tan) destacado escritor, periodista y militar mexicano nacido en Querétaro el 15 de marzo de 1870. Aunque es un autor relativamente olvidado en la actualidad, Frías vivió una vida llena de actividad intelectual y política que dejó huella en la literatura y el periodismo de su época.

Heriberto Frías fue proveniente de una familia de profesionales y hombres de letras, tras la muerte de su padre enfrentó dificultades económicas en 1884 viéndose obligado a trabajar como repartidor de periódicos para sostener a su familia mientras continuaba sus estudios nocturnos, lo que afectó su salud con problemas oculares crónicos. Ingresó al Colegio Militar en 1887, pero su carácter independiente chocó con la disciplina militar lo que le resultó en frecuentes arrestos. Después de dejar el colegio se desempeñó como subteniente de infantería en 1889 y fue enviado a sofocar la rebelión de Tomochic en 1892, experiencia que inspiró su novela "Tomochic". Frías colaboró con diversos periódicos, enfrentándose a menudo a las autoridades; en 1906 dirigió "El Correo de la Tarde" en Mazatlán, donde continuó su lucha contra el régimen porfirista y participó en la campaña de José Ferrel para la gobernatura de Sinaloa en 1909. Durante la Revolución Mexicana, se alineó con los revolucionarios y fue nombrado gobernador de Querétaro en 1911 aunque no llegó a asumir el cargo y se desempeñó como administrador del Timbre en Mazatlán, donde fue recibido con entusiasmo por las clases trabajadoras. Murió el 12 de noviembre de 1925.

El libro de Frías es un claro ejemplo de un discurso educativo y patriótico que busca inculcar en los jóvenes un profundo respeto y admiración por los héroes de la independencia mexicana. Frías utiliza un lenguaje accesible y lleno de emotividad refiriéndose a sus lectores como "amados lectorcitos" lo que crea una atmósfera de cercanía y protección. Este estilo es intencional, diseñado para hacer que los niños se sientan parte de la historia que se les narra involucrándolos emocionalmente en los eventos descritos. El autor adopta un tono didáctico, en el que mezcla hechos históricos con elementos dramáticos para resaltar la heroicidad y el sacrificio de José María Morelos y sus seguidores. Por ejemplo, Frías describe cómo los insurgentes bajo el liderazgo de “el inmenso Morelos”5 se enfrentaron con valentía y determinación las adversidades del sitio de Cuautla incluyendo la escasez de alimentos y agua y el constante asedio de las fuerzas realistas lideradas por Félix María Calleja.

Estas descripciones están diseñadas para generar admiración y empatía en los jóvenes lectores, presentando a los insurgentes como modelos de coraje y resistencia: “Era, como Hidalgo, un humilde cura, entusiasmado con la santa idea de la independencia dejé todas las comodidades de su vida para luchar por aquella noble causa, tal vez su nombre haya llegado ya a vuestros oídos; grabadlo, queridos niños en vuestro corazón y respetadlo siempre, porque fue un héroe y un mártir.”6 Frías no solo narra los hechos, sino que también se detiene a explicar el contexto y las consecuencias de estos eventos, por ejemplo, habla sobre la situación de la Nueva España tras la muerte de Hidalgo, destacando el temor y la incertidumbre que se apoderaron del pueblo mexicano. En este escenario, Morelos emerge como un faro de esperanza y redención, un líder que tomó las riendas del movimiento insurgente y continuó la lucha por la independencia con renovado vigor. El texto utiliza descripciones vívidas y apasionadas para captar la atención de los jóvenes lectores. Frías habla de los "inauditos tormentos de la sed" y de cómo los insurgentes, a pesar de estar "extenuados" y sufriendo "horribles combates", continuaban luchando con un "valor y esfuerzo de leones".

Estas imágenes estaban escritas destinadas a grabarse en la memoria de los niños reforzando la idea de que los insurgentes eran verdaderos héroes que hicieron sacrificios inmensos por la libertad de su patria. Además, Frías hace un énfasis especial en los valores morales como la lealtad y la nobleza y condena firmemente la traición. Por ejemplo, menciona la traición de Matías Carranco, un antiguo sargento insurgente como “un miserable cuyo nombre debéis execrar y maldecir”7, contrastándolo con la integridad y el heroísmo de Morelos. Este contraste sirve para enseñar a los niños a valorar la honestidad y la lealtad, y a despreciar la traición a los héroes nacionales. El texto de Heriberto Frías es una combinación de relato histórico y lección moral diseñado para educar y formar a los niños en los valores patrióticos y cívicos a través de un lenguaje accesible y emotivo. Frías busca no solo informar sobre los eventos del sitio de Cuautla y la figura de Morelos sino también inspirar a las nuevas generaciones a respetar y continuar el legado de los héroes de la independencia mexicana. La versión romántica que presenta Frías del sitio de Cuautla esta muy bien como cuento para niños y para entender como era la configuración de una identidad nacional a principios de siglo XX, pero su narrativa carece de carácter histórico serio y tiende a omitir los aspectos más crudos.

La realidad es que el sitio de Cuautla fue uno de los eventos más desoladores de toda la guerra de Independencia en el que ningún bando pudo clamar una victoria contundente. La epidemia de tifo que azotó a las tropas (se le conoció como las “fiebres misteriosas), transmitida por los piojos no solo diezmó filas insurgentes y realistas, sino que sembró el caos y la desesperación en toda la Nueva España. La insalubridad de las condiciones en las que vivían y luchaban los soldados, sumada a la escasez de alimentos y recursos médicos convirtió el sitio en una pesadilla prolongada y es porque a menudo las bajas causadas por la enfermedad superaron a las producidas por el combate directo dejando un rastro de sufrimiento y muerte en ambos bandos. Además, la violencia indiscriminada, los saqueos y el desplazamiento forzado de civiles también marcaron la realidad del conflicto dejando cicatrices imborrables en la memoria colectiva. En lugar de una gesta gloriosa, el sitio de Cuautla fue un capítulo oscuro y doloroso en la historia de México, una experiencia que no puede ser idealizada ni romantizada sin tener en cuenta el costo humano y el sufrimiento que dejó a su paso.

El caso de Frías es importante porque fue un texto escrito 8 décadas del fin de la guerra de Independencia y su escrito está plagado de la influencia de los escritores que vivieron la guerra (como Carlos María de Bustamante) o los que la vieron (Alamán) por lo que fue influenciado por perfiles de autores con sus intereses particulares para escribir. Carlos María Bustamante en su monumental obra Cuadro histórico de la Revolución Mexicana, comenzada en 15 de septiembre de 1810 por el ciudadano Miguel Hidalgo y Costilla nos ofrece una de las visiones mejor narradas y más directas de lo acontecido en Cuautla, en el proceso crea mitos fundacionales como el prisionero capturado por el sobrino de nueve años de Morelos:

Morelos había mandado quo nadie saliera fuera de las trincheras, orden que se desobedeció por su sobrino, niño de nueve años, poco más… impidiéndosele la salida a la parte de afuera; pero se empeñaron en llevar adelante su capricho; pusiéronse a jugar, cuando he aquí que de repente sale un dragón a caballo perfectamente armado, y avanza sobre ellos al apantle donde jugaban; entonces so armaron con las hondas que traían atadas a los sombreros por toquillas, y le hicieron tal descarga cerrada de piedras que le dieron con él en el suelo, acertándole una en la cabeza. Luego cargaron sobre él, lo amarraron, se repartieron sus armas y lo metieron en triunfo en la plaza, con el caballo. Unas páginas más adelante Bustamante increpa el reporte del 4 de mayo de Calleja tachándolo de falso, exagerado y asesino en masa. Dice lo siguiente:

Calleja miente con imprudencia cuando dice que mató a ocho cientos diez y diez hombres en la retirada; no llegaba a ocho cientos toda la tropa de Morelos; lo que hicieron sus dragones en el alcance fue cebarse en la matanza de mucha gente y familias inermes de la villa, que quisieron salir con Morelos para no ser víctimas cuando entrase en aquellos asesinos en sus casas, como lo fueron los infelices que se quedaron… He aquí el triunfo grande con que se honre el llamado conquistador de Cuautla! “Las siete leguas están (son sus palabras) sembradas de cadáveres.... No da un paso sin que se encuentren muchos." ¡Qué gloria de tigre! … La tropa de su ejército se entregó en aquel día al saqu éo, y empezó por las iglesias, como si fuesen culpables de sus desgracias. Bustamante en estos fragmentos expresa un culto al movimiento insurgente y a sus héroes primigenios. Para el (como para Frías), la historia era una “herramienta pedagógica que mostraba los horrores de la guerra, pero también en el contexto de la joven nación advertía la potencial amenaza que representaba España” y las potencias europeas en general.

En las dos citas anteriores no cabe duda de que Bustamante se em peño en crear héroes y gestas dignas de ser emuladas por una nación recién creada que se encontraba en medio de los intereses imperiales de Europa. Alamán, al narrar el sitio de Cuautla se fundamentó en diversas fuentes entre ellas el Cuadro histórico y las Campañas de Bustamante, así como en testimonios proporcionados por Juan Félix Goyeneche, administrador de la hacienda de Casasano y subalterno del general Calleja durante el asedio, y Montero, quien le facilitó su manuscrito y un plano del lugar.

Aunque su obra fue inicialmente percibida como propaganda monarquista y antiliberal, ha adquirido reconocimiento como un referente histórico relevante y parte fundamental de la literatura de la guerra de Independencia. Alamán abordó el asedio de Cuautla con una visión equilibrada y reflexiva buscando discernir entre la realidad y la ficción mediante un análisis crítico ya que en su narrativa expuso los sufrimientos tanto de los sitiados como de los sitiadores: “No le quedaba pues á Morelos más partido que perecer ó salvarse por una resolución desesperada. El estado de los sitiadores era tambien muy crítico. Aunque las lluvias no habian comenzado todavia, el excesivo calor y las frutas y comestibles del pais habian multiplicado el número de enfermos, de los cuales á fin de abril había ochocientos en el hospital, y su falta recargaba demasiado el servicio para los sanos.”15 A pesar de que comúnmente se atribuye a Bustamante la creación de mitos nacionales, Alamán fue otro de los escritores que trataron el sitio de Cuautla y también contribuyó a la creación de los mitos nacionales alabando la actuación de Morelos y reconociendo la valentía de los sitiados.

Aunque Alamán fue crítico con Hidalgo y otros líderes insurgentes, llegando incluso a llamarlos "hombres débiles, dominados por sus propios vicios y ambiciones", mostró admiración por Morelos implícitamente colocándolo en los mitos fundacionales del país por medio de sunarración épica y heroica. Tal es el caso que, aunque el triunfo fue para los realistas por tomar la plaza “la fama y la gloria fue sin duda para Morelos.”17 Todos los buenos cuentos deben tener un buen final y Lucas Alamán, siendo uno de los autores más cercanos al proceso de independencia, tiene el mejor acerca del sitio de Cuautla y contribuye a la formación de mitos fundacionales de México al destacar la resistencia heroica de Morelos y su tropa, enfatizando su capacidad de reorganizarse y regresar a la lucha con mayor fuerza simbolizando el espíritu de perseverancia y valentía, un espíritu que quieres para una nación. Alamán escribió que, tras el sitio de Cuautla se produjeron varias consecuencias significativas tanto para los insurgentes como para los realistas. Aunque el triunfo militar favoreció a los realistas, la reputación de Morelos y su ejército insurgente se fortaleció notablemente. Morelos logró reorganizar y reforzar sus fuerzas, demostrando una capacidad de recuperación que aumentó poder en los rangos insurgentes y prestigio.

La resistencia heroica durante el asedio y la habilidad para reagruparse después del sitio destacaron su liderazgo y aumentaron la moral entre sus seguidores. Uno de los efectos más devastadores del sitio fue la propagación de una epidemia de fiebres malignas, que se extendió rápidamente por todo la Nueva España afectando gravemente a la población, especialmente en las ciudades de Puebla y México. Esta epidemia exacerbó el descontento social y fomentó aún más el impulso revolucionario ya que las condiciones sanitarias y de vida se deterioraron considerablemente aumentando el malestar general contra las autoridades coloniales. En la tierra caliente del sur de las provincias de México y Puebla, aunque Morelos había controlado gran parte de esta región el sitio debilitó su dominio. Muchas haciendas, principalmente propiedad de europeos aprovecharon la oportunidad para recuperar sus fincas y el retiro de Morelos y la dispersión temporal de sus tropas ofrecieron una ventana para que los realistas retomaran el control en estas áreas y restablecieran la producción agrícola, especialmente en las haciendas de azúcar. Calleja se ocupó de destruir las fortificaciones en Cuautla y recolectar las armas y municiones abandonadas por los insurgentes, también ordenó la quema de parte del pueblo.

La represión realista se intensificó, con numerosos insurgentes capturados y fusilados en los días siguientes al sitio, el objetivo de esta dura respuesta buscaba disuadir futuros levantamientos y consolidar el control realista en la región. Los realistas se reorganizaron rápidamente, formando compañías específicas para perseguir y eliminar las partidas insurgentes que aún operaban en la zona. Este esfuerzo llevó a la reocupación de territorios previamente controlados por los insurgentes y al restablecimiento de las labores en las haciendas. Lo que autores más cercanos nos dice tras el sitio de Cuautla se alinea generalmente, pero al tener intenciones diferentes a las de Alamán es más moderado y nos dicen que el ejército realista bajo el mando de Félix Calleja salió fortalecido tras la victoria consolidando su posición y la del gobierno virreinal. Esta victoria no solo elevó el prestigio de Calleja, sino que también permitió a las fuerzas realistas intensificar sus esfuerzos para sofocar la rebelión con mayor contundencia y Calleja implementó medidas más severas incluyendo la política de tierra arrasada, la destrucción de propiedades y la represión directa de los rebeldes con el objetivo de desmoralizar y desorganizar a los insurgentes.

A pesar de la derrota en Cuautla, José María Morelos y sus insurgentes demostraron una notable capacidad de adaptación y reorganización; la tenaz resistencia que mostraron durante el sitio, a pesar de las condiciones adversas y la eventual derrota, la resistencia insurgente en Cuautla inspiró a otros rebeldes y se convirtió en un símbolo de valentía y determinación alentando a otros grupos insurgentes a seguir luchando. Y no todo estaba perdido ya que Morelos utilizó la experiencia adquirida en Cuautla para revisar sus tácticas y estrategias, en este punto decidió enfocarse en la movilidad y en la defensa de posiciones estratégicas menores en lugar de enfrentar directamente a los realistas en grandes asedios que solo le perjudicaban El sitio de Cuautla también marcó un cambio en la dinámica del conflicto porque l a guerra se volvió más estratégica con movimientos y contraofensivas constantes por parte de ambos bandos en un intento de consolidar o recuperar territorios clave, pero sin victorias decisivas ni la capacidad para forzar batalla en campo abierto. La victoria en Cuautla permitió a los realistas reocupar ciertas regiones y reinstalar la autoridad virreinal en áreas previamente controladas por los insurgentes.

Sin embargo, los insurgentes, liderados por Morelos continuaron hostigando a las fuerzas realistas utilizando tácticas de guerrilla y reagrupándose en nuevas posiciones estratégicas. En Guanajuato, por ejemplo, la reocupación por parte de los realistas resultó en un período de inestabilidad, con ataques y resistencia constante por parte de bandas rebeldes.

Incidentes de saqueos y asaltos fueron comunes, lo que reflejaba la continua luc ha por el control territorial y el apoyo de la población. Félix Calleja y José de la Cruz jugaron roles cruciales en la reorganización y fortalecimiento del ejército realista implementando estrategias de división y control del territorio para combatir a las fuerzas rebeldes de manera más efectiva. A nivel político, la victoria en Cuautla reforzó la posición del virrey y el gobierno virreinal proporcionando un respiro en la lucha contra la insurgencia y la opinión pública, sin embargo también se produjo una crisis interna dentro del ejército realista con la pérdida de lealtad de algunos oficiales y tropas hacia la causa independentista. Algunos comandantes realistas comenzaron a cambiar de bando, atraídos por la causa insurgente liderada por figuras como Agustín de Iturbide, lo que debilitó la posició n realista y preparó el terreno para la eventual independencia de México. Como conclusión, el legado histórico del sitio de Cuautla se consolidó como un episodio emblemático en la lucha por la independencia de México. Este evento es recordado como un ejemplo de valentía y determinación, encapsulando el espíritu de lucha del pueblo mexicano contra la opresión. La capacidad de los insurgentes para resistir un asedio prolongado y su posterior reorganización subraya la resiliencia y el compromiso con la causa de la independencia. Este ha sido el discurso que se ha manejado durante cientos de años, en mi opinión no es falso. Pero es importante estudiar de donde vienen los mitos fundacionales del país y aprender a diferenciar entre discursos creados para hacernos sentir una emoción por la patria a la realidad histórica.

Bibliografía

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