La guerra tenía que resolverse en campo abierto
Después del momento político de Guadalajara, la insurgencia volvió a enfrentarse a su verdad militar. Calleja se aproximaba con tropas profesionales y la posibilidad de un nuevo gran choque ya no podía evitarse. Puente de Calderón condensó esa tensión entre magnitud popular y debilidad estructural. Allí compareció el mayor ejército insurgente que Hidalgo reuniría jamás, y allí mismo quedó claro que el volumen no garantiza la victoria cuando la conducción y los recursos no alcanzan.