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La guerra interna antes que la guerra externa

Los whigs británicos ante la Revolución francesa y las guerras napoleónicas.

Ensayo histórico breve sobre la división del whiggismo, la oposición a Pitt y la transformación de una identidad parlamentaria en partido político.

La oposición antes de la guerra

Este ensayo examina el papel que tuvieron los ideólogos y políticos whig antes de la primera guerra con Francia durante las guerras napoleónicas en 1793. También aborda las acciones políticas que tomaron oposición Whig contra el gobierno de Pitt. Conviene es importante estudiar las dinámicas de poder entre los grupos parlamentarios británicos antes de la guerra debido a que este punto fue decisivo para la definición de los partidos políticos Whig y Tory durante el siglo XIX.

Durante el inicio de las guerras napoleónicas en la década de 1790, el whiggismo podía dividirse en dos corrientes: los “Nuevos Whigs” liderados por Charles James Fox que eran simpatizantes de los revolucionarios franceses y antiguerra, y los seguidores de Edmund Burke que apoyaban el gobierno de Pitt “el joven” y sus políticas bélicas y de represión política (fueron llamados "Torys".) Este periodo es importante porque fue en esta época de transición y divisiones que el término de los Whig como un partido nació y no solo fue la forma de referirse a la oposición del gobierno. Durante 22 años los Whigs de Fox se opusieron a la coalición de “los amigos del rey” y su postura bélica contra Francia. Pitt intentó formar una coalición con Fox en 1804, pero el rey Jorge III lo impidió y no fue hasta la muerte de Pitt en 1806 que se formó un gobierno bajo Fox que incluía varias fracciones con posturas adversas, el "Ministerio de Todos los Talentos".

Fox, Burke y la fractura whig

La oposición Whig liderado por Charles Fox y el Duque de Portland llevó a cabo diversas acciones estratégicas contra el gobierno de Pitt para socavar su administración. A pesar de la derrota en las elecciones de 1784, lograron mantener una considerable cohesión interna evitando deserciones significativas y fomentando la lealtad a través del Club Whig y la organización electoral impulsada por William Adam. Reconociendo que una oposición abierta y facciosa sería infructuosa los Whigs optaron por ataques selectivos a puntos vulnerables de las políticas de la administración Pitt buscando atraer el apoyo de la opinión pública y de miembros independientes del Parlamento. Entre estos ataques destaca el desafío al escrutinio de Westminster en 1784, donde Pitt, aunque inicialmente bloqueó las mociones de la oposición, terminó cediendo ante la impracticabilidad del proceso. Además, en 1785, los Whigs criticaron la reforma parlamentaria y la propuesta de asentamiento irlandés de Pitt, explotando las tensiones en estos temas para debilitar su posición. Ideológicamente, los Whigs argumentaban que Pitt había ascendido al poder de manera inconstitucional, representando una influencia secreta peligrosa para los principios de 1689, lo que justificaba su oposición sostenida y organizada al gobierno.

La oposición Whig también se centró en la cuestión irlandesa entre 1783 y 1784, en medio de una creciente radicalización impulsada por los Voluntarios este movimiento se inspiró por debates sobre representación como los que ocurrieron en Estados Unidos; los Voluntarios promovía un naciente nacionalismo irlandés que veía al Parlamento irlandés como una entidad corrupta y dominada por intereses británicos, y buscaba limitar el poder ejecutivo. En septiembre de 1783, 500 delegados de los Voluntarios se reunieron en Dungannon y convocaron una convención nacional para proponer reformas radicales, tales como la redistribución de escaños, la ampliación del sufragio, parlamentos anuales, el voto secreto y la exclusión de funcionarios del Parlamento. Aunque la emancipación católica era un tema controversial, los delegados también apoyaron un sufragio limitado para los católicos. Sin embargo, los esfuerzos de Henry Flood para que el Parlamento discutiera un proyecto de ley de reforma en 1783 y 1784 no tuvieron éxito. Pitt, al abordar la cuestión irlandesa, vio la posibilidad de un acuerdo integral, ofreciendo amplias concesiones comerciales a cambio de una contribución irlandesa a la defensa imperial proporcional al crecimiento económico del país. Propuso la igualación de aranceles de importación entre ambos países, libre comercio de bienes extranjeros y coloniales, y la eliminación de aranceles adicionales o subsidios entre los dos países.

También sugirió una reforma parlamentaria para fortalecer el Parlamento irlandés, aunque solo como instrumento de la Ascendencia Protestante, estrechamente vinculada a Gran Bretaña. No obstante, estas propuestas provocaron una feroz oposición tanto en Gran Bretaña como en Irlanda. Los intereses comerciales y manufactureros británicos, liderados por figuras como Josiah Wedgwood, temían las concesiones comerciales, y el partido de Fox organizó una agitación nacional contra las propuestas de Pitt, basándose en la desinformación de los acuerdos.

Guerra exterior, conflicto interno

Tras las sesiones parlamentaria del año pasado en 1785 Pitt comenzó a mostrar una mayor cautela y realismo político, dejando atrás la confianza excesiva de 1784. Al evitar exponerse en asuntos impopulares, fortaleció su posición y dificultó a la oposición lanzar ataques dañinos. Para Fox, Pitt parecía un ministro que prosperaba a pesar de las derrotas y decepciones, lo cual contribuyó a la desilusión política de Fox y su retiro cada vez mayor a la vida doméstica. En 1786, la oposición intentó avergonzar a Pitt con el juicio político contra Warren Hastings por crímenes cometidos en India esperando que esto justificara retrospectivamente el proyecto de ley de India de Fox y Burke, y demostrara la imprudencia del Acta de Pitt que dejaba amplios poderes en manos del gobernador general. Burke vio una oportunidad para hacer un caso moral contra los ministros, pero Pitt eludió el desafío asociándose parcialmente con la acusación evitando que Fox convirtiera el juicio en un asunto partidista. Esto resultó en tensiones crecientes dentro de la oposición, con Fox dándose cuenta de que el juicio no traería beneficios políticos y alejándose de Burke, quien insistía en presionar el caso moral contra la corrupción. Para 1786 el patrón político del siglo XVIII con una administración estable y una minoría impotente se había reestablecido.

Lo anterior es evidente al momento de desvelar la composición del parlamento y sus circunstancias: uno de ellos seguro en el poder no porque encabezara un partido, sino porque había sido elegido por el soberano para liderar la administración. Un análisis de los Independientes de los Comunes en 1788 distinguía primero 185 miembros del "Partido de la Corona” que eran todos aquellos que probablemente apoyarían el gobierno de Su Majestad bajo cualquier ministro; en segundo lugar, 52 miembros del partido de Pitt; en tercer lugar, diasporas de apoyo de entre 9 y 15 miembros cada uno, luego la "Oposición a la Administración actual", compuesta por 138 Foxitas y 17 amigos de Lord North, y finalmente 108 miembros "desconectados". Ningún partido basado en ideología enfrentaba a la oposición: para los compiladores de este análisis y la audiencia de Independientes a quienes apelaban, los términos "Whig" y "Tory", el principio de partido y la ideología, claramente no tenían relevancia.

Durante un breve periodo en 1788 la estabilidad política imperaba nuevamente. Los whigs estaban controlados, o eso penaba Pitt hasta que hacia finales de año la política interna se vio alterada y las esperanzas de la oposición se revitalizaron cuando el rey Jorge III sufrió su primer gran ataque de porfiria, lo que desordenó su mente y le impidió cumplir con sus deberes reales. Los seguidores de Fox anticiparon su regreso al poder a través de la nominación del Príncipe de Gales como nuevo rey y al prolongarse la enfermedad del rey esperaban acceder al gobierno con el príncipe como regente. La conexión del grupo de Fox y Portland con el interés sucesorio durante más de cinco años se volvió una carga, especialmente al verse obligados a apoyar la impopular solicitud de un subsidio para saldar las deudas del príncipe. La enfermedad del rey resaltó la dependencia del partido de Fox en el príncipe para su futuro, exponiendo la contradicción de las críticas de Fox a Pitt, quien había ascendido al poder por la voluntad del rey. La crisis de la regencia fue manejada con desorganización por whig con Fox ausente de vacaciones en Italia permitiendo que Sheridan actuara sin principios claros, centrado en asegurar poderes de regencia para el príncipe.

Pitt y sus aliados bloquearon una regencia incondicional para proteger el futuro de Jorge III, mientras que Fox al regresar enfermo exigió una regencia incondicional como un derecho, demostrando su incapacidad para contrarrestar la estrategia de Pitt basada en precedentes históricos y principios constitucionales. Burke fue el único opositor coherente, argumentando que el príncipe debería asumir funciones reales inmediatamente y condenando las propuestas de Pitt como inconstitucionales. A pesar de algunas deserciones, la mayoría de Pitt se mantuvo firme. En diciembre de 1788, se aprobó una resolución para manejar la incapacidad del rey y en enero y febrero de 1789, un proyecto de ley imponiendo restricciones al príncipe regente por 12 meses. La recuperación del rey a mediados de febrero hizo estas medidas innecesarias, dejando a la oposición decepcionada y fortaleciendo la posición de Pitt.

Fox evitó sabiamente unirse a la Sociedad de los Amigos del Pueblo, ya que esto habría perjudicado sus esfuerzos por mantener unidas sus fuerzas parlamentarias. La participación en la discusión sobre la reforma generó tensiones dentro de su partido, especialmente entre el ala aristocrática liderada por antiguos asociados de Rockingham, como Portland y Fitzwilliam, que temían fomentar ideas radicales. Entre 1791 y 1792, las tensiones aumentaron. La publicación de "Reflexiones sobre la Revolución en Francia" de Burke en noviembre de 1790 y su condena a la revolución francesa en el debate del Proyecto de Ley de Quebec en mayo de 1791 evidenciaron la creciente división. Burke denunció la admiración de Fox por la revolución, profundizando el desacuerdo entre Fox y figuras como Windham y Loughborough. A pesar de la creciente tensión, el grupo principal del partido evitó romper con Fox, esperando alejarlo de los extremos radicales. sin embargo, la revuelta pública contra el radicalismo, como los disturbios de julio de 1791 en Birmingham, mostró un cambio en la opinión pública. Para 1792, la división dentro de la oposición se hizo más evidente, y la formación de la Sociedad de los Amigos del Pueblo dio a Pitt motivos para creer que muchos seguidores de Fox podrían apoyar el orden establecido. En mayo, se emitió una proclamación real contra prácticas sediciosas y en junio se acusó a Thomas Paine de libelo sedicioso.

Cuando la República Francesa declaró la guerra a Gran Bretaña en febrero de 1793, inició un conflicto de dimensiones imprevistas marcando el fin de las guerras limitadas del siglo XVIII y el comienzo de una lucha ideológica entre el Antiguo Régimen y el Nuevo Orden. Los ideales revolucionarios franceses cuestionaban las bases de los viejos imperios europeos enfrentando ejércitos profesionales con levies de conscriptos llenos de fervor. Aunque los ingleses desconfiaban de los franceses no querían la guerra ya que apenas se recuperaban de la pérdida de las colonias americanas. Al principio, la Revolución Francesa suscitó un interés moderado y opiniones diversas en Inglaterra, con pocos compartiendo la visión pesimista de Edmund Burke sobre sus consecuencias. William Pitt, en particular, no deseaba una política de intervención.

Durante la guerra contra Francia, Charles James Fox y otros Whigs se opusieron a la política represiva del gobierno y a la conducción de la guerra. Fox, que simbolizaba la resistencia a la autoridad del rey y de Pitt, había comenzado su carrera política como Tory, pero se convirtió en un crítico severo de la política de coerción en América, lo que lo acercó a los Whigs. Su vida privada, llena de pasión y controversias, contrastaba con la de Pitt. Aunque tenía un gran talento oratorio y un ferviente compromiso con la libertad, su tendencia a actuar por impulso y su falta de suerte le impidieron demostrar su valía en el gobierno. Fox apoyó fervientemente la Revolución Francesa, describiendo la caída de la Bastilla como un evento monumental. Sin embargo, los desarrollos posteriores en Francia lo entristecieron, y en 1792 su posición se acercó a la de Pitt. A pesar de esto, cuando Burke y otros Whigs se unieron al gobierno, Fox se volvió más intransigente en su oposición. Su defensa de los radicales procesados y su insistencia en la libertad de expresión destacaron su compromiso con los principios democráticos. Durante la guerra Fox abogó por la paz con Francia y criticó las inconsistencias del gobierno. Sus colegas, como Grey y Sheridan también se opusieron a la guerra y abogaron por la reforma parlamentaria. Sheridan, en particular, apoyaba al ministerio cuando lo consideraba adecuado haciendo sus críticas más impactantes y de mayor confiabilidad a las de Fox.

El legado de los Whigs durante este período fue significativo debido a la resistencia al gobierno de Pitt y su defensa de los principios democráticos que sentaron las bases para su papel como voz de la oposición durante las décadas venideras y su compromiso con la libertad (aunque fuera la de sus rivales geopolíticos.) La guerra contra Francia marcó un punto de ruptura ideológica enfrentando al Antiguo Régimen. A pesar de las diferencias políticas y estratégicas, Fox y otros Whigs se opusieron firmemente a la política represiva del gobierno y abogaron por la paz con Francia destacando su compromiso con los principios democráticos y la libertad de expresión. Los Whigs, liderados por figuras prominentes como Charles James Fox, desempeñaron un papel crucial como oposición al gobierno de Pitt debido a que en este período de transición y división fue fundamental para definir a los Whigs no solo como una oposición política, sino como un partido distinto en sí mismo con ideales y objetivos propios.

Bibliografía

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